Toda aparición de una revista literaria implica un optimismo feroz por parte de aquellos que la publican.  Alacrán Azul se adhiere con firmeza a esa tradición centenaria.  Proclamamos nuestro optimismo en un gran alarido poético sobre las realidades del mundo.  Muy por encima de las guerras y los cataclismos, de los azarosos destierros y los campos de concentración —ya innumerables— debemos continuar publicando palabras que, aparentemente, nada tienen que ver con estas tenebrosidades de nuestro planeta.  Aparentemente, decimos, porque un lector avisado siempre podrá vislumbrar de qué lado se inclina la aguja imantada de nuestro espíritu.  Los que asumimos la responsabilidad de editar esta revista hacemos causa común con dos simples verdades: la libertad y la poesía.  Este doble fulgor no será borrado por nada visible, mientras el mismo sea el que configure el ámbito de los pequeños pasos del hombre sobre la tierra.  Alacrán Azul pretende ser un testimonio implacable de esas huellas.