Los poemas de Baragaño que aparecen en estas páginas pertenecen al libro El Amor Original, publicado en 1955.  La vitalidad del lenguaje, el maravilloso aliento poético, la intensidad alucinatoria de las imágenes, el uso mágico de la materia verbal que resplandece en estos textos, dan una idea exacta del poeta que Baragaño era, cuando aún no había abdicado el poder de su verdadera vocación, la poesía, para entregarse al más abyecto y despreciable servilismo político.

POEMAS DE   

BARAGAÑO

 

analogías

de mi 

lengua

 

 

 

Mi lengua de alas sujetadas

Bebe trajes de cristal escapa a la precisión

Su sentido límite su tórax iluminado

Hace el amor con bestias desiguales

Su delito de pulpa y pez sonámbulo

La condena entre dimensiones de relojes crecidos

Mi lengua de cal en la horca

Habla desde abajo  y para arriba

La golpeo contra el paladar endurecido

Como un murciélago perdido por la boca

El agua de la ciudad la ama eternamente

Se inicia en decir muerte y viola por momentos

Si la pongo entre pechos movidos con lentitud de aurora

Reflejará un salto de color hacia el abismo

Puede paladear la canción nacida del secreto

El mito que se oscurece oscuro y en la sombra

El salto de diamante la trenzada leche

La leche cortada por un salto diamante

La caída de mi vacío hacia el absoluto

El mundo policías policías como escobas

Buscando un grano de amor para tirarlo contra el polvo

Mi lengua se ha unido a otras lenguas con sabor de pantano

—Ha florecido días ciudades y programas

Se ha cubierto de una herida larga como un cuchillo

Asalta y ama los ardores remotos

Bebe mi lengua a saltos el mármol de tus labios

Extingue de pronto tu espada de río roto

El agua de las ciudades que viene amiga

Si la pongo entre pájaros crimen o cisterna

Nacerá la desarmonía

El caos expansivo

Luego la sangre de algunos pequeños insectos

Desmayadas arterias

Un viento frío derribando castillos de huesos

Me levanta sobre los cuernos del ídolo

Hiere la velocidad al encuentro con Venus

Desciende antílopes de una posesión aérea

Regala a los poetas una caja de llamas

Que repite la existencia de rodillas como cerraduras

Cerraduras de un metal invisible

 

Un olor a peces desciende del alto árbol

Circula por un astro con un hueco de hígado

Pasa una arteria de perfume que señala la vida

El corazón es una araña que trabaja entre latidos

Que no salta por horror de caer entre pies

O la bestia que se encelda en el cráneo

Siempre siempre aquella rosada tumba de amor

Donde esqueletos hacen nudos de polvo

O la soledad de las estrellas sobre el desierto

Cuando mi angustia se seca como dientes de yeso

Por mi lengua de piedra filosofal y piel de amor

Bajan transparentes corceles fieras manos

Un cordel podrido hecho de trenzas

Descendiendo

Con movimiento de pulpo o ave sueño

Modulándose

Húmedo de alcohol distante

Su piel de poros de sangre y alimentos hábilmente ingeridos

Su piel hecha para lamer la piel de muros

Huertas perdidas entre miembros

Para subir como ave sonora o cometa reposado

Con sensualidad de abeja o crimen

Mi lengua a veces abanico casi siempre corcel

Mi lengua para ocultar el traje de la novia sin vida

Mi lengua como un límite de rabia atado a alguna cosa

Desmentida en sus ranuras términos orígenes

Paladea un material como del color del llanto

Si dijera que mi lengua ha chupado el cuerpo de los astros

Que ha viajado de boca en boca

Que ha servido para decir alto a diez muertes distintas

Que ha besado cadáveres de rapidez preciosa

Cadáveres lindos como flores en cualquier mes

Que ha conocido la tiza húmeda y mezclado su sangre a toros de perfume

Esa savia escrita en metales antiguos

En fieras colgadas de paredes de vidrio

No sabe necesita merecerse entre la espuma llena de asco

Relámpagos y un escudo desgarrado de muerte

Donde golpes de lenguas difíciles y extrañas

Pululan como hormigas o estatuas negras

En el cuerpo pequeñas y entregadas al miedo

La lengua un día despojada de ancestro

Paladeará la ropa extinta del misterio

Las verdaderas quijadas de húmedas doncellas

El secreto del tigre el cordero y el viento

Seguido de un pájaro oliendo a dormitorio

Lo cruel con su falda de miedo con su hembría de bestia

No sabrá ser nunca del iluminado ni del remo

Que cruza entre vapores cubiertos de ceniza

Desde mí la noche florece como un seno

Paladea tú

Piedra zodiacal manzanas astros malheridos

Amantes o el infinito cerrado como fruta

Déjame beber un rostro arrastrarme baldado

Hacia el único altar donde reposa la piedra

Por mi lengua su luz resbalará como sobre espada

Enfriando sus alas su cálida cintura

En un distrito pesado de sentidos.

analogías

de París

 

 

 

En un rincón de la Plaza Furstenberg en París he dejado una pequeña maleta invisible

que acostumbro a mirar a través de un espejo de grano muy unido que encontrara en el sitio mismo en que la maleta reposa

A muy pocos pasos de ese lugar absoluto he vivido algún tiempo

Dentro de la maleta

Hecha de piel de murciélago gira un pájaro más veloz que cualquier electrón

Y se detiene a veces a examinar un ejemplar de un libro que me regaló un poeta japonés y que cuenta las innúmeras posiciones que adopta una flor para recibir o rechazar la luz del sol

Se explica allí también la relación que existe entre el sol y el lanzallamas de nácar con que protegía mi piel de los días más grises del invierno

Hay entre el libro y el lanzallamas una fruta de cristal que ha viajado diez mil años para que la tocara sencillamente

Y al costado izquierdo de la maleta

Un ruidoso mar de fuego avanza queriendo destruirlo todo a lo que se opone un colmillo de jabalí que colgara del cuello de una hermosa africana que amé bajo el cerco de llamas de la lámpara de arco

En el doble juego del forro de la maleta se oculta la carta de un prisionero político a punto de ser fusilado en el momento en que escribo y la mancha de sangre que rueda de un lado a otro de la maleta cuando la levanto en el aire es de la oreja izquierda de Ofelia antes de hundirse para siempre

Las palabras se seducen y envuelven en sus herraduras frías en el círculo de sexo que se vuelve cerradura de la mística maleta

La lluvia ha borrado todas menos una las etiquetas que cubrían el artefacto y ésta dice así Hotel de Mala Muerte en el golfo de Esmirna purificaciones y flores de carbono nada y el hada crispada al golpe del tambor isla de la desolación destierro inminente muerte prematura cintura de opio piel de demiurgo

Se hace necesario un análisis penetrante y dialéctico de la etiqueta y entonces se llega a la conclusión de que mi valija es una simple maleta crítica sin otro contenido

 

Aparente

Ocurre que entre el lanzallamas y el cuerpo de Kabala hay un ejemplar de Nadja de André Breton lo que tampoco quiere decir que tenga un sentido místico

Pues leyendo de abajo hacia arriaba el texto se encuentran estas frases

En el principio fue el azar y del azar nació el YO

Que transformándolo en imágenes

Es como el “divino como” que se viste con el traje de incontables analogías en que me hundo como una serpiente en un pantano

A flor de todo eso dice

huye de la presión de las horas y la muerte constante

del espejo y la luz de sol cuando te adula

Ama la luz siempre que te ciegue

Ama la sombra en que tocas los muslos de la gran paridora

Restregándome con las orejas cargadas de rumores

En ese laberinto zodiacal

Me llega el instante de las evocaciones

y entonces comprendo que vivo de mi maleta

Muerte al pájaro que canta gratuitamente muerte a la ilusión que vuela entre las radiaciones del hastío muerte al número racional y al florecido muerte a la constancia de querer expresarse en suma la autodecapitación en el laberinto de las conversaciones

Al Norte y al Sur de mi maleta hay un ángel con una espada de hielo que echa a todos los posibles invasores

En las noches cuando todo se convierte en un enorme guerrero negro

Mi maleta invisible

Es la pupila que brilla como un astro encendido en la manigua silenciosa.

 

 

origen

 

Fragmentó: la poesía mónada única, suma de potencias y un rocío lento: vestimos el uniforme que seguía bajando las telas aguas fluorescentes: todos los órganos se atraían: la tierra se comió sus primeros hijos: bebía su sangre con lentitud: una densidad brillante adquirió el sistema de las vocales: todo se fue uniendo como el aire se soldaba: la materia era batida en una vagina errante: la muerte moviéndose en el éter se hizo en la luz: un anochecer construído en el interior de un ojo: Melusina gritó estrepitosamente hija de Moloch en los árboles brujos del nacimiento o x o fueron las combinaciones de los rayos violetas: no veíamos por el ojo de su columna vertebral más que una llovizna de muerte lentísima: el punto cardinal rodó hacia la arena: en la atracción simultánea de las edades ocurre todo a un mismo tiempo:

 

           

El mono vampiro año luz nube mineral selva espejo flor imagina

Bañándose en la sangre de Cristo

Fuese Venus—sin ser Saturno—

Venus en la suavedad sedosa silenciosa interior de Hurakán

Sólo su orina fulge en la vitrina

Tu animal esqueleto jabalí de óxido

Eres Caín—Venue espejo de Caín—

Podrido la mitad doble fantasma

Creces en mí y en el arcano sin número

Juro la piel delgada que hoy acariciaba

Subo por el cadáver delincuente

Creo en el paisaje—no recuerdo el pasado a flor de agua a sus ojos—

Tanto sufrir vendrá Venus el alma

Para ganarnos un vientre de ratón

Creo en el sol que no se cristaliza en el ojo del hombre

Voy muriendo en tu rostro de cera huésped de una fiera que nunca duerme

 

Despierto vivo en el torbellino rosado de tu vientre—teologal del instante
     eterno por ser en la imposible duración—las flores crecen para mi tacto
     de ojos de buho

Enseño del cuerpo la parte que nadie ama

La vida muda hacia el vacío

Bailando a mi alrededor como un buitre de seda

Contemplo el cuerpo del sol mientras las destrucciones se persiguen como

Los dientes de una rueda de mareas y besos despaciosos

Creo en ti Venus—Espérame junto al río de sangre—amante y despejada
     en tus bodas

Con ese animal que será hueso de mi hueso

Antes de que el alba sea sepultada por el viento

A la orilla veo surgir el espaldar de piel besada del tambor y mi nombre
     naciendo
eternamente en una rosa de lágrimas que una luz que no se
     extingue hace bajar como un agua que se hiela en los vasos estelares

Desde Venus vencida por el tacto

Una luz astral exila las nostalgias cansa las velocidades del círculo

Queja tu mano de una forma que ataque desde el centro del mundo

Sustancia con el interior movimiento del ojo de córneas de cachalote

Humo de huesos pálidas cinturas de música y cristal de roca

Una presencia que asuste el límite castrado en los labios del cuchillo

Ladra el astro del destino escorpión

Por el que aromas turbios números podridos

No dan voz en cuello a la estatua remota—Sensible sensible hasta no ver ni
    oír para no tocar ni oler en el reconocimiento minero del crimen y el
    beso que sube y desciende—

Los manglares magnéticos se pierden en la torre

Asco del aceite corriendo por las manos

Como delicado semen o cobarde espuma

El horror es pústula de estrella que brilla en los ojos del moribundo

Decidme no hay moribundos con perfume de cedro

Ni moribundos color macedonia

En las pesadas noches de mañana

La palabra hastío no fue usada de Dante

El color del robot pertenece a la fábula

Este amor de ahora con secuencia filtrada en el dolor perfumado por

La frente del carbunclo unicornio y vacío luminoso

Husme y humea sobre piedras y ganglios

Recordadoras fieles del primer crimen besando ilusionando en el sueño de
     una mujer ubicua que se adora en todos los altares formados en la
     curiosísima elevación de proa de los sexos femeninos.