octavio armand nació en Guantánamo, Cuba, en mayo de 1946.  Aunque a ratos se siente morir en la página 70 de ciertos libros, goza de una salud verdaderamente reprochable.  Estudia, pero sobre todo aprende.  A pesar del interés con que los arqueólogos debaten sobre la edad y el verdadero color de sus huesos más dominicales su sangre siempre ha sido roja.  Y nunca ha tenido el buen gusto de disculparse del hecho.  Ofrece a los lectores de poesía y a los teratólogos en general a su hijo único, Horizonte no es siempre lejanía, que aparecerá pronto encuadernado en luna llena

 

trinomio

 

Octavio Armand

 

 

Digo paréntesis como decir primo segundo

De las palabras que taladran al suicida

De la piedra inútil o el fuego acalambrado

Del cero centro al antro ámbito del pulque

No resucito como Cristo

No sé hablar tan bien como el silencio

Ni siquiera amanezco entre las sábanas

Como un amén que amenaza arrepentido

De paz no se hizo ni uno de mis dedos

Ni mis deudos

                                    Ni el trajín

Conque las piedras se deslíen

Ni mis pies jamás pescan en vano

La distancia      Ola       Alcancía

Y no digas que apague el antebrazo

O que encienda el temor que ya no es mío

El temor como una sílaba sin sombra

Que entrego a los asilos

Al obispo que se viste de estandarte

                                      escaparate

                                      escarabajo

                                      escaramuza 

 

Como un hemistiquio entre mi espalda y tu peso

No        Me       Di         Gas

Si es de noche o es de día

Yo sólo sé de la hora en punto La clepsidra

Que se sienta a la diestra

De mi cuerpo que es más mío

                                    Y menos tuyo

O más tuyo y menos mío o menos más

(Apenas sé del tiempo que se para entre mis piernas

El que a veces me renuncia

Y se arrodilla todo un siglo entre las tuyas:

El tiempo a la deriva entre tus senos reverentes)

No me digas por ejemplo:

                        La ciudad

Duerme esta noche

La ciudad sostiene el cielo

Lo carga como un rifle

Lo equilibra bien o mal sobre su

                                                Hocico

De foca frag

                        Menta

Da

Yo recuerdo cosas que no pasan jamásnunca

Que no pasan ni han paz hado

Que se sientan sobre un gozne

                                    Gorrión al borde del cariño

A boca de jarro del jaguar

                                    A la orilla del Tíber

Al Norte o al Sur de tu alma encinta

Y de mi cuerpo olfateando su nombre o su sombra sugerida

O del beso hacinado a tu cintura

No resucito como Cristo

                                                Ya lo dije

(Como este instante que no cesa me repito)

La palabra es el motel del tiempo

Una pareja entra y asesina las almohadas

La lluvia en la ballesta es peligrosa

Si cae desde el riesgo riego hacia el vecino

O si reparte sus Sur semillas de estertores cabizbajos

Quién es fiscal y quién caricia?

A las 5 de la tarde o a las 6 la gente ríe

A las 5 de la tarde o a las 6 la gente llora

Lloraríe                                     Ríellora

Y se hunde en las puntas puertas pífano

Como en un bolsillo cualquiera

O cualquiso                   Cualquisimos

En vano el sol busca tu sombra

                                                Y tú su luz

Que te define

Como un gesto

La catedral se condecora con sus domingos favoritos

Y yo averiguo si soy surco o soy trinchera

Y tú averiguas si mato o si matando muero

Si soy ciudad de perdigones polinomios o de hastío

Si resucito para ti parasitismo parangón paracaída

Resucito como cruz crucificada muerta y sepultada:

                        Pidiendo cuerpo:

                                                El tuyo

Que resume la fruición de las represas

 

Y me encuentra

Uniformado en tus axilas